Ayer tuve la oportunidad de participar en la reinauguración de la Agrupación de Juventudes Socialistas de Irún. Sin duda alguna, un acto emotivo donde los haya.

Sé que mucha gente opina que la política puede llegar a ser un mundo muy alejado de los sentimientos. Sin embargo, eso no es así. Los jóvenes socialistas vascos, vivimos la política desde el corazón.

Alguien hizo célebre, hace tiempo, el concepto de “socialismo afectivo” y, ayer en Irún, eso es lo que pudimos vivir.

Quienes allí acudimos, pudimos ser testigos de las ganas de trabajar y de cambiar el mundo que ha llevado a un grupo de jóvenes, en contínuo crecimiento, a reafirmar su compromiso socialista. A su cabeza, Goyo, pero como bien dijo nuestra compañera Cristina Laborda, uno más de todo un colectivo dispuesto a darlo todo por sus ideas.

Jóvenes que quieren una Irún mejor, una Gipuzkoa mejor, una Euskadi mejor. Y sólo por ese hecho, nuestros compañeros de Irún merecen ya todo el respeto, admiración, ánimo y colaboración que les podamos dispensar.

Son muchos, cada vez más, los jóvenes gipuzkoanos que apuestan por cambiar el mundo con nosotros. Ayer, no fue sino un ejemplo más de esta realidad. Y es lógico.

Fijaos, ayer Miguel Buen nos lo recordó. Hay muchos políticos, entre ellos quienes se ocupan de la política de juventud en la Diputtación Foral de Gipuzkoa, que confunden la política juvenil, con la política de ocio, deporte y tiempo libre.

Son gente que desconocen nuestros problemas o, peor aún, “pasan de ellos en canoa”. Los jóvenes, es cierto, practicamos deporte y somos consumidores de ofertas de ocio pero ¿acaso no demandamos, con mayor intensidad, un empleo digno, la posibilidad de emanciparnos y una formación integral?.

Por eso, cuando nos encontramos con un partido como el PSE-EE, con sus gentes e ideales, dispuesto a ayudarnos a cambiar el mundo, de verdad, preocupados por dar soluciones a nuestros problemas reales…, no podemos sino reconocer que el futuro, además de ser de los jóvenes, pertenece a todos aquellos hombres y mujeres que, tengan la edad que tengan, hacen todo lo posible, desde el presente, para convertir sus sueños y anhelos en realidad.

Ánimo compañeros, porque la lucha continúa y Juntos conseguiremos que nuestros sueños de Paz, Igualdad y Justicia Social se conviertan en realidad.