Qué fuerte, que fuerte, que fuerte… por no decir algo más insolente, que es lo que verdaderamente se merecen. Resulta que el Consejo General del Poder Judicial ha levantado la multa impuesta a la juez del Registro Civil de Denia, que se negaba a dar validez a los matrimonios homosexuales.
Los jueces, esos semidioses que deben haber nacido con el don de la intocabilidad, nos tienen acostumbrados a salidas de lo más variopintas, pero esto ya es indignante.
Aceptar que esta señora juez puede decidir si da o no validez a los matrimonios homosexales celebrados en su partido judicial es, ni más ni menos, lo mismo que reconocer que la opinión de un juez está por encima de la propia ley.
Lamentable, se queda corto. Ofensivo, no hace sino describir una mínima parte de lo que ha sucedido. Una vez más, asistimos a un golpe al Estado de Derecho perpetrado por quienes, en principio, tienen encomendado hacer respetar la ley.
Cosas veredes, amigo Sancho.