Corrupción
Filed Under (Uncategorized) by Ekain on 28-10-2009

Parece que, de un tiempo a esta parte, no hay mañana que se precie en la que nuestro café con leche mañanero no vaya acompañado de la cláscica racioncita de tostadas y el tradicional caso de corrupción del día.
No, no me entiendan mal. No es mi intención quitarle hierro al asunto, ni justificar lo injustificable. Más bien, si alguna es mi intención -quíen lo sabe-, lo que me gustaría es denunciar la vanalidad con la que determinados medios de comunicación están presentando estos casos.
Vivimos en una sociedad mediática en la que corruptos declarados han contado, no en pocas ocasiones, con la simpatía de medios de comunicación que, lejos de obviar su condición de chorizos, la han potenciado como parte de la idiosincrasia propia del personaje. Acuérdense ustedes del simpar Jesús Gil y de su jaquzzi mamachichero.
Y es esta sociedad de la ¿información? en la que las imágenes más repetidas del caso Gürtel son las de la boda de la hijísima de Aznar. No porque sean relevantes para el caso, sino porque mezclan política, conchaveo y corazón. Vamos, lo que todo amarillista calificaría como una perita en dulce.
Pero además, no se nos puede olvidar, el político, como idea en sí mismo, ha venido convirtiéndose en el objetivo preferido de los medios. Unos medios que, en cuanto encuentran el más mínimo resquicio, no dudan en presentar a la clase política como la causa de todos los males. Y, sinceramente, eso es lo que más me mosquea.
En general, quienes se dedican a la política son personas normales que, en más de un ochenta por cierto, no ganan ni un sólo duro con ella. Me refiero a concejales, miembros de estructuras orgánicas que no han cobrado nunca ni un sólo euro por dedicar su tiempo a la comunidad. Y esa gente, a pesar de que los medios no hablen de ellos, EXISTE.
Por mucho que se empeñen, un Partido Político no puede medirse por el número de corruptos con que cuenta. Eso sería como hablar de los médicos en base a quienes han cometido negligencias o de los periodistas, en base a quienes presentan informaciones no contrastadas ni veraces.
Un Partido Político debe medirse por la grandeza de las gentes que le dedican su tiempo por simple ideología. Y, frente a la corrupción, un Partido Político deberá ser medido en base a las decisiones que tome respecto a la trama corrupta, una vez descubierta.
Vamos, para terminar, que me gustaría contar con unos medios de comunicación capaces de tratar con la veracidad y contundencia que se merecen los corruptos que tanto nos indignan. ¿Cuándo? No lo se. Hasta ese momento sólo me queda decir: el caso de corrupción nuestro de cada día, dánosle hoy.