Al agua, patos...
Parece realmente preocupante la situación de determinadas provincias y ciudades de España, por la sequía que se les avecina. Mientras que en la España cantábrica, nuestros pantanos rebosan agua, la España mediterránea comienza a ver surcos en las tierras que, otrora, eran pantanos también llenos.Hoy he oído una reflexión que me parece necesaria hacer: ¿por qué a lo largo de todos estos años, España ha sido capaz de tejer una red energética interconectada, que asegura el abastecimiento a todos los puntos de nuestra geografía y, sin embargo, no ha sido capaz de hacer lo mismo con los recursos hídricos?
Creo sinceramente que el debate sobre el Agua se ha politizado en exceso. Algo debe ir mal cuando parece que hacer desaladoras es de izquierdas y hacer trasvases es de derechas. Me niego a este reduccionismo absurdo.
Desde el desconocimiento más absoluto sobre los criterios técnicos esgrimidos por unos y por otros, lo que sí tengo claro es que la política hídrológica no puede convertirse en un acto de fe sobre los criterios, más políticos que técnicos, que unos y otros lancen. Máxime cuando, incluso desde la misma barrera ideológica, varían las posiciones según cambiemos de frontera geográfica.
Creo que, en ocasiones, cuando las cosas han llegado a un punto como el actual, es necesario pararse y tratar de separar lo que es ya enconamiento, de lo que son criterios para formar una posición.
El Partido Popular, con su Plan Hidrológico Nacional, fue el culpable de convertir el tema del Agua en un debate más partidista que, incluso, político. No me cabe ninguna duda de que, una vez más, será el gobierno de Zapatero quien, por fin, ponga fin a la sin razón de politizar el agua.

